Cosas que tenes que saber antes de comprar un auto

Post hecho en 10 min

Cada poco tiempo un familiar, amigo, amigo de amigo o casi desconocido me hace la misma pregunta: ¿qué coche me compro? Me parece una decisión compleja para la cual no existe un consejo mágico que solucione las dudas en cinco minutos. Cuando mi interlocutor espera una respuesta inmediata, mi contestación resumida e incompleta es “compara varios antes de elegir”.

Pero realmente el tema da para bastante, por eso vamos a intentar realizar una pequeña guía con consejos para aquellos que estén pensando en comprar un coche, intentando abarcar desde los aspectos más técnicos a los más psicológicos, sin olvidarnos de los consejos económicos básicos.

No existe el coche perfecto en general. Pero sí existe la decisión perfecta para una persona y un momento determinado. Si estás pensando en comprar un coche, o conoces a alguien que esté en ese proceso, leer la siguiente guía le puede ayudar a decidirse mejor. O, al menos, a darse cuenta de que su decisión es equivocada y prepararse para sus consecuencias.

Esta guía va enfocada al 90% de compradores, que buscan un coche económico, medio o medio-alto. Si lo que buscas es un Lamborghini (y realmente estás seguro de que lo puedes pagar), probablemente no necesites resolver los problemas de los que aquí hablaremos.

1.-¿Es el momento de comprar un coche?
2.-¿Comprar un coche nuevo o de segunda mano?
3.-Gasolina o diésel
4.-Planeando la compra
5.-Consejos en el concesionario

1.-¿Es el momento de comprar un coche?

Comenzamos con el primer capítulo de nuestra guía para comprar un coche. Antes de nada, deberás ser consciente de que probablemente estás ante la segunda decisión de compra más importante, después de la de una casa.

No estamos hablando de la cena de esta noche o de unos pantalones, estamos hablando de 4.000 cenas o de 2.000 pantalones. Es más recomendable errar en la compra de la ropa de toda tu vida antes que en la compra de un coche. Visto así, deberíamos pensarlo dos veces antes de decidirnos.

No dejaremos que nuestra impulsividad nos ciegue y veamos coches en vez de lluvia (como en la foto). Como primer paso, seremos sinceros con nosotros mismos a la hora de valorar la situación. Si no lo conseguimos, nada mejor que recurrir a un amigo para que nos eche una mano.

Empecemos por plantearnos si esa idea que te ronda la cabeza desde hace meses, pero que en los últimos días se ha vuelto más fuerte y no te deja dormir, te va a llevar a la felicidad o simplemente te va a convertir en un esclavo de tus compras.

Primero vamos a definir qué es, bajo mi humilde punto de vista, necesitar un coche. Hasta 1886 (realmente hasta muchísimo después), la gente vivía sin coches, pero no nos vamos a ir a esos extremos. Por otra parte, tampoco vamos a pensar que porque todo nuestro círculo de amigos tenga un coche nosotros debamos tenerlo.

El caso claro sería si vives en una zona alejada sin transporte público, o si la cantidad de horas que tardas en utilizarlo hace imposible que acudas a trabajar sin dedicar toda tu vida. A partir de ahí, la necesidad va por grados, y realmente está condicionada por lo que pretendas gastarte: ¿prefieres comprar un coche o disponer de ese dinero para otras cosas?

Para tí, que eres joven: ¿Es tu primer coche?

Todo esto va especialmente destinado a aquellos jóvenes que se están planteando comprar su primer coche. Mi consejo es que calcules las cosas que podrías hacer con el dinero del coche, incluyendo cosas que consideras imposibles y, por qué no, pagarte un taxi siempre que lo necesites. Retrasar la compra de tu primer coche puede ser una buena opción, especialmente si tienes alternativas como el coche de tus padres o de tus amigos. No se trata de vivir de gorrón, siempre les puedes pagar la gasolina íntegra de los viajes.

No es un tema trivial. Un coche te da mucha libertad y capacidad de hacer cosas. Pero el dinero que te ahorras, también. Piensa que quizás puedas cumplir todos los caprichos que ahora no puedes hacer, como ir a Tokio una semana, cenar en el restaurante de Ferran Adriá o ver un concierto de los Rolling, además de otros muchos pequeños caprichos.

El precio del coche más barato que se te ocurra, más el seguro, combustible, revisiones, reparaciones, peajes y mantenimiento es más caro por año que todo eso, aun teniendo en cuenta lo que te gastas en transporte público. Al menos es para pensárselo dos veces.

Para quién no se lo crea, un ejemplo más sencillo. Supongamos que la opción de ponerle llantas a tu coche (méramente estética) es de 1000 euros. Pero además, debes financiarlos, por lo que aumentará considerablemente. ¿Prefieres invertir ese dinero en la estética del coche o en la tuya?

De verdad, yo necesito un coche

Si has superado tu proceso de introspección, sigamos adelante. Tenemos por delante un proceso de tanteo, ir planteando casos y modelos. Pero antes, dos grandes preguntas que nos deberíamos hacer: ¿Coche nuevo o de segunda mano? ¿Gasolina o diésel?

2.-¿Comprar un coche nuevo o de segunda mano?

Durante años he tenido la impresión, y así lo he compartido con todo el mundo, de que el mercado de coches de segunda mano es perjudicial para el comprador. En base a mi experiencia propia y a la de todos mis conocidos, siempre hay sorpresas desagradables y gastos no planificados en un coche de segunda mano.

Si has mirado coches de ocasión, sabrás que precisamente el que te gusta siempre ha pertenecido a una mujer o señor mayor que lo utilizaba únicamente para llevar a sus hijos/nietos al colegio y para hacer la compra.

Curiosamente, el coche que miras nunca ha pertenecido a un joven cocainómano que lo utilizaba para hacer carreras ilegales. Y no deja de ser curioso que la rotación de coches en el segundo grupo sea muchísimo mayor que en el primero. Es como para pensárselo.

Lo peor de todo es que, en el estadísticamente improbable caso de que ese coche perteneciese a esa persona, eso no lo exime de que tenga problemas.

Coches de segunda mano: ¿problemáticos por definición?

Yo pensaba que simplemente en el mercado de segunda mano había una “burbuja” en la que los precios estaban inflados. Pero hace poco he descubierto un problema coyuntural en este mercado, leyendo el libro El Economista Camuflado.

Resumiendo, los mercados no funcionan correctamente cuando una parte tiene más información que la otra sobre el producto que se vende. Y el concesionario o particular tiene más información que tú. Los precios se ponen en función de lo que ves (aspecto, kilometraje, etc) y no en función del valor del coche.

Además, la escasez de un tipo concreto de vehículos (normalmente coches pequeños de bajo consumo) hace que su precio suba por encima de su valor real comparado con un coche nuevo. Es otro factor importante. La producción de coches nuevos es potencialmente ilimitada, pero la de segunda mano no, o al menos no tan fácilmente.

Si la gente se empeña en comprar utilitarios diésel nuevos, habrá para todos, y los precios no tienen por qué subir (tampoco por qué bajar). Pero si van a por los de segunda mano, los precios subirán mucho más rápido.

Tengo un amigo que se quiere comprar un BMW 750i de segunda mano con un montón de años, a lo que todo el mundo le responde que está loco. Su argumento es que el loco es quién se compra un Ibiza diésel con siete años, ya que su precio está muy elevado debido a que todo el mundo quiere algo así. Sin embargo, comprar un coche que nadie quiere de segunda mano significa pagar un precio por debajo del precio real que debería tener (y así es, se pueden encontrar este tipo de coches por 2.500 euros, la mitad que un Ibiza).

Mi consejo, atrevido pero fundamentado, es que huyamos del mercado de segunda mano salvo casos claros. A la larga, será una inversión. Un caso claro es que necesitemos un coche para el trabajo de nuestra vida, y en ese momento no dispongamos de dinero para otra cosa. Antes que meternos en un crédito a muchos años, mejor es comprar un coche de segunda mano para “ir tirando” durante un año o dos, y después cambiarlo.

Eso sí, comprar un coche de segunda mano es como jugar a la ruleta. Y no sólo en el sentido de que nos puede salir mal, sino que debemos entrar en el casino sabiendo cuánto nos vamos a gastar. Establece un máximo para reparaciones de ese coche. Sea alto o bajo, pero no te pases ni un euro.

Si te compras un coche por 3.000 euros, y al día siguiente tiene una avería que no te cubra la garantía que te cuesta 2.000 euros, plantéate la situación: si lo puedes vender averiado por 1.000 euros, no lo arregles. Arreglar un coche no significa que no vuelva a fallar por otro sitio. Es más, los que lo hacen una vez, repiten.

La seguridad de los coches de segunda mano

Otro factor fundamental es la seguridad. Más de 3.000 personas mueren cada año en las carreteras, y comprar un coche de segunda mano es en el 80% de los casos hacerte con dos o más papeletas de tener un siniestro mortal. Da igual que tenga ABS, Airbag o que sea “un tanque”, olvídate de la falsa percepción de seguridad y consulta los resultados EuroNCAP (y eso que sólo miden seguridad pasiva, ¿tu coche de segunda mano tiene ESP?).

Si finalmente no te queda otra opción que comprar un coche de segunda mano, te recomiendo que lo revise un mecánico independiente, que inviertas en seguridad y no en estética, que revises la garantía y que tengas claro qué harás si encuentras una avería de 5.000 euros. Y, en cualquier caso, que vayas haciendo planes de futuro para un coche nuevo, hombre prevenido vale por dos.

3.-Gasolina o diésel

Hace unos años yo abanderaba entre mis conocidos la defensa de los coches de gasolina. Pero no por la pureza, sensaciones ni deportividad, que a la mayoría de la gente le importa un pimiento. Simplemente por economía.

Ahora que el precio del diésel supera al de la gasolina, mi defensa es más sencilla. Como suelo decir medio en broma, comprar un diésel es como estar enamorado: cuando sea tu caso estarás completamente seguro. Pero si dudas, no es tu caso.

Si te pasas el día en la carretera por trabajo, o coges el coche a diario para hacer unos desplazamientos fijos, el diésel es una buena opción. Si te lo compras porque “a lo mejor cambio de trabajo”, o “a lo mejor hago viajes largos”, olvídalo.

Aunque es difícil establecer una cifra, se habla de 30.000 kilómetros anuales para rentabilizar un diésel. Lo ideal es que hagas tus propias cuentas, teniendo en cuenta el precio del combustible, el consumo, la diferencia de precio entre coches, etc.

A continuación, unas ideas brevemente resumidas que necesitarás para valorar los cálculos:

Aunque es difícil predecirlo, el precio del gasóleo probablemente seguirá subiendo a un ritmo superior al de la gasolina.
Las reparaciones y revisiones de motores diésel son normalmente más caras
Para calcular la diferencia real, no caigas en la trampa de comprar los precios iniciales, compara las financiaciones con la misma cuota. Si hay 2.000 euros de diferencia y el gasolina lo pagas a 5 años, la diferencia será que el banco te preste 2.000 euros durante 5 años sin pagar nada, y después pagar esos 2.000 en un año o dos. Si aumentas la cuota para el diésel, estás haciendo trampa, también la podrías aumentar para el gasolina.
En caso de empate, piensa en que llegue una época de “vacas flacas”. Si tienes un coche gasolina, puedes optar por no moverte y no gastar en gasolina. Si tienes un coche diésel, el sobreprecio lo tienes que pagar igual, no vale decirle al banco que no estás usando el coche.
A favor del diésel, hay que decir que los consumos homologados habitualmente se parecen más a los reales en los diésel que en los gasolina. Es decir, seguro que el diésel te consume “algo más” de lo que dice el fabricante, pero el gasolina te consumirá “mucho más” de lo que dice. Esto es debido a la metodología de cálculo de los consumos y las características de cada tipo de motor.
Con esto no trato de espantar a nadie que se quiera comprar un diésel. Trato de convencer a aquellos que, equivocadamente piensan que van a ahorrar, que hay muchos factores que se deben evaluar.

Por otra parte, respecto al placer de conducción, hay que decir que es algo muy subjetivo. Muchos aficionados al motor defienden los motores gasolina como los únicos puros, sin embargo hay gente que prefiere conducir un diésel. Si bien los factores económicos son objetivos, esto es una decisión única de cada uno, completamente subjetiva. Asesórate sobre los precios, pero que nadie te diga cuál te gusta más, eso sólo lo sabes tú.

Nota: La fotografía son los precios en una gasolinera ayer. Parece que la gasolina vuelve a superar el precio del diésel (salvo que sea un error en el cartel), aunque posiblemente no sea representativo de la tendencia actual.

4.-Planeando la compra

Las compras impulsivas nunca son las mejores. Lo ideal a la hora de comprar un coche es planificar las cosas con tiempo. Si tienes un coche viejo, esperar a que rompa de todo puede ser mala idea, ya que no podrás venderlo y te verás apurado si necesitas uno nuevo.

Si tienes un coche muy viejo (por el que no te vayan a dar nada) y puedes pasar un mes sin coche, lo tienes más fácil. Puedes esperar a que rompa y en ese momento comenzar la búsqueda. Saliendo de ese caso extremo, lo mejor es que te des un tiempo para decidirte y esperar al momento justo.

Si bien la decisión de qué coche comprar se debe tomar con tiempo, empezar a ahorrar para él es algo que deberíamos hacer desde mucho antes. Si puedes empezar a ahorrar para el coche dos años antes de comprarlo, el beneficio es doble: por una parte te ahorras los intereses de la entrada, y por otro puedes tener ese dinero creciendo en un depósito bancario. Es difícil pagar un coche sin un crédito, pero intenta que éste sea lo menor posible.

“Equilibra tus necesidades con tu riqueza y no serás pobre ni rico, sino simplemente afortunado”. Mi consejo es que intentes maximizar la entrada que das para el coche, de forma que esta suponga un 50% (o más) del precio total del coche.

Si lo ves imposible, intenta comprar un coche más barato y ahorrar para el siguiente. Si lo piensas bien, es la forma de maximizar lo que obtienes por tu dinero, ya que lo que le pagas al banco nunca mejora tu coche, es dinero “perdido”.

Eligiendo el modelo

Después de todo lo que hemos visto, es hora de ver qué coche necesitamos. Internet se ha convertido en la principal fuente de información para quienes compran un coche, y no lo decimos nosotros, lo dicen los expertos en compras.

Probablemente ya tengas algún coche en la cabeza. Para no alargar tanto el especial, y ceñirnos únicamente al proceso de decisión y compra, vamos a dar por supuesto que conoces las particularidades de los segmentos, aunque haremos un pequeño resumen con un par de ejemplos para que nadie se pierda:

Pequeños utilitarios: Peugeot 107, Kia Picanto, Renault Twingo
Utilitarios: Seat Ibiza, Fiat Grande Punto, Ford Fiesta
Compactos: Renault Megane, Opel Astra, Volkswagen Golf
Berlinas: Renault Laguna, Ford Mondeo, Volkswagen Passat
MPV (Monovolúmenes): Aquí podríamos diferenciar entre grandes (ej. Renault Space) y pequeños (ej. Renault Scenic)
Todoterrenos, SUV y Crossover: ¿Cuál es la diferencia entre todocamino, todoterreno, crossover y SUV?
Coupés y deportivos: a efectos de compra, estos serían los específicos, no las versiones coupé de un compacto por ejemplo.
Cabrios: Echa un ojo a nuestro especial cabrios.
Podríamos decir que los cuatro primeros son tipos generales, y los cuatro últimos intentan resolver necesidades específicas (y son también algo más caros).

Lo que necesito, lo que quiero

Conviene distinguir la necesidad del coche (que puedes necesitar para ir a trabajar) con el atractivo que pueda tener para ti un modelo concreto. No deberías justificarte a ti mismo la compra de un coche de 20.000 euros si con uno de la mitad cubre tus necesidades. Por otra parte, tampoco deberías creer que te estás gastando 20.000 euros en un capricho.

El plan que recomiendo es el siguiente: evalúa cuánto te puede costar un coche que cubra tus necesidades básicas. A partir de ahí, busca qué te aporta uno más caro, y si merece la pena o no.

Un ejemplo: si le preguntas a una chica entre 18 y 30 años qué coche le gusta, seguro que el Mini será la respuesta más habitual. Si su necesidad es un utilitario (pongamos, 12.000 euros) y el Mini cuesta 17.000, la pregunta que habrá que hacerse es si estás dispuesto a pagar 5.000 euros a cambio de tener un coche que te apasiona. Quien no disponga de ese dinero tiene fácil la elección, quien lo tenga deberá escoger su prioridad.

Otro ejemplo: miramos el precio de un Seat Leon o de un Fiat Bravo y lo comparamos con el de un Audi A3 o un BMW Serie 1. Es posible que la diferencia sea menor de la que esperamos, aunque también es posible que no nos apetezca pagar esa diferencia.

Es una cuestión personal, pero que conviene tener en cuenta en vez de lanzarnos a por el modelo caro sin pensarlo, o quedarnos con el barato sin considerar la alternativa.

Definiendo nuestro presupuesto: estricta imprecisión

El dinero máximo que nos vamos a gastar es algo que todos tenemos claro. Pero siempre nos acabamos pasando. Mi consejo es establecer un presupuesto a priori lo más amplio posible, pero a la vez nunca salirnos de él. Una “estricta imprecisión”. Por ejemplo, entre 13.000 y 20.000 euros. Esto nos permitirá elegir el modelo con mejor relación calidad/precio.

Es posible que un modelo de 16.000 euros esté muchísimo mejor que uno de 13.000, pero quizás el de 20.000 no aporta mucho respecto al de 16.000. Ocurre con todo, pero en los coches muchísimo más. Por tanto no tiene sentido decir “me voy a gastar 20.000 euros en un coche” y completar el presupuesto con accesorios innecesarios, ni tampoco quedarse cortos por no gastar un poco más.

Un último apunte: tu presupuesto debe incluir los gastos de financiación. Es algo muy importante, ya que las condiciones financieras pueden hacerte decantarte por un modelo u otro.

La lista de candidatos

Piensa en los modelos que te gustan. En un principio, no descartes ninguno que cumpla tus requisitos en ese rango de precios. Te puedes llevar una sorpresa. Al menos en un primer momento deberías tener unos 5 candidatos.

Cuanta más flexibilidad tengas, mejor. Si te gusta un modelo en concreto, y sueñas con él desde hace mucho tiempo, será difícil cambiar de opinión. En cualquier caso, echa un ojo a la competencial, al menos para saber cuánto estás pagando de más por tener ese que te gusta.

En Internet (en páginas como la nuestra y en los sitios oficiales de los fabricantes) encontrarás toda la información que puedas desear a priori. Haz una primera aproximación del acabado, el motor y el equipamiento que le pondrías a cada modelo. Un consejo: no te vayas a un acabado muy básico. En el siguiente capítulo lo explicaremos.

Léete todo lo que puedas sobre los modelos que te interesan, y toma notas.

Ten en cuenta que casi todas las marcas hacen descuentos sobre sus precios oficiales. En Internet se muestran algunos precios con descuento que nos pueden servir muy bien de referencia. No retires todavía los modelos que se salgan un poco de tu horquilla de presupuesto, quizás en el concesionario el precio real encaje. Y si no, siempre estás a tiempo de retirarlo.

5.-Consejos en el concesionario

Es el momento de la última entrega de nuestra guía para comprar un coche, ha llegado el momento de ir al concesionario. Como ya comentamos, lo mejor es que antes de ver el coche te hayas documentando lo máximo posible sobre él. Ahorrarás tiempo mirando opciones que no te interesan y evitarás posibles engaños.

Aun así, hasta que veas el coche delante no podrás confirmar que se ajusta a lo que buscas. Si bien no es necesario que lo pruebes la primera vez que vayas a verlo, nunca firmes la compra sin haberlo probado. Todo lo que te puedan contar tus amigos o Internet es un gran complemento, pero tu impresión personal no se puede predecir.

A la hora de probarlo, intenta hacer un recorrido normal, nada de ir a una autopista a ver cuánto corre. Las cifras de potencia y aceleración ya están medidas, céntrate más en los aspectos subjetivos.

Coches en stock: posiblemente la mejor opción

En el capítulo anterior comentábamos que las versiones muy básicas no suelen ser la mejor opción. Si buscas una de esas es porque quieres ahorrar, pero si te la tienen que pedir a fábrica no te harán el descuento que te pueden hacer por un modelo que esté en stock.

Lo que compra la mayoría de la gente es lo que tiene una mejor relación calidad/precio. Y no, no es porque la muchedumbre sepa escoger. Es porque, al tener más volumen de ventas, se ofrecen mejores precios y hay unidades en stock. De ahí que la flexibilidad en algunos aspectos como el color pueda ser muy interesante.

Es importante no confundir un coche nuevo en stock (aunque esté matriculado) con otros que han sido utilizados. A veces, la denominación KM 0 se utiliza indistintamente para ambos. Infórmate bien sobre la procedencia del coche. Es normal que un coche nuevo tenga algunos kilómetros (10 o 30, por ejemplo), pero un coche con 3.000 km no es nuevo. Ya hemos hablado de los peligros de éstos: ¿Merece la pena comprarse un coche de segunda mano barato?

Descuentos, vendedores y negociaciones

Es un tema pantanoso, que a mucha gente (incluido a mí) nos desagrada bastante. Te compras un coche, y no sabes si has pagado 1.000 euros de más o 1.000 euros de menos. La variación de los precios entre concesionarios, comerciales y clientes hace complicado comparar precios a priori.

Por su parte, los comerciales se quejan de que la gente “negocia demasiado” y sus márgenes son muy reducidos. Hazle caso a tu instinto y vete al que te ofrezca el mejor precio (no el mejor descuento).

Hay marcas que tienen precios de catálogo altísimos que luego reducen con descuentos también muy altos. Otras apenas hacen descuentos, y otras los hacen o no dependiendo del mes. Este es el motivo por el cual no existe el coche perfecto a priori, tienes que compararlos en el momento que lo vayas a comprar.

Hace unos años acompañé a un amigo a la hora de comprar su coche. Prácticamente, le daba igual el modelo, dentro de unas ciertas características. Visitamos muchísimos concesionarios, y era sorprendente ver cómo todos estaban muy igualados: el que era un poco más caro tenía algo más de equipamiento de serie, pero al final todos estaban muy ajustados.

Una oferta temporal puede convertir un coche poco apetecible en una gran decisión. Incluso las ofertas de financiación pueden hacer que te decantes por uno o por otro. Algunas marcas te regalan la financiación para un plazo determinado, lo que puede suponer un descuento de más de 1.000 euros. Pero si no lo quieres financiar, o lo quieres financiar a más tiempo, te quedas sin ese descuento, que puede ser una diferencia determinante.

No tengas prisa a la hora de decidirte, tómate al menos una semana desde que los hayas visto, y vuelve a verlos las veces que haga falta. No te dejes presionar por los comerciales: a mí en una ocasión me ofrecian un descuento (la verdad muy considerable) por llevarme el coche puesto ese mismo día, sin ni siquiera haber visto uno en el acabado que buscaba. Yo le respondía que nunca compraría un coche sin haberlo visto y probado, y cada vez que le decía eso me descontaba 200 euros sobre un precio ya bastante bueno. No debemos ser impulsivos, por muy tentador que sea.

Por otra parte, lo simpático que nos parezca el comercial que nos atienda tampoco debería influirnos para bien o para mal, al fin y al cabo a él lo vamos a ver durante una semana y a nuestro coche durante años. Para mi lo ideal es que te informen sobre las opciones y lo que tiene el coche, no que te atosiguen sobre su compra. Si el coche y la oferta son buenos, se venden por sí solos.

No me voy a meter a hablar de las famosas “afirmaciones extrañas” de los comerciales: del tipo “nuestros coches son tan buenos como los más caros” o “nuestros coches caros son los únicos que valen la pena”. Un único consejo para seguir a rajatabla: no te fies de nada que no pueda ser contrastado con fuentes independientes. Sea lo que sea y por muy inocente que parezca.

No se trata de establecer una guerra con la marca, sino de colaborar. Hazle ver que te interesa el coche, y déjate aconsejar por la mejor opción que te ofrezca si esa es realmente la más económica, por ejemplo en el sentido de que llevarte un coche que tengan en stock os beneficia a ambos. Por esto, ponerle extras al coche que tengan que venir de fábrica suele ser incluso más caro que comprar el siguiente acabado que ya los traiga de serie.

Sobre el equipamiento ideal, hablamos casi a diario en Motorpasión. Utiliza la lógica, adáptalo a tus necesidades y, sobre todo, invierte en seguridad. Si tu coche nuevo no tiene elevalunas eléctricos en las plazas traseras, siempre podrás ponérselo a tu siguiente coche. Si no tiene ESP, a lo mejor no tendrás oportunidad de tener siguiente coche para corregirlo.

Equipamiento, motores, seguridad, estética

Una vez tengas los precios y los equipamientos que más se adaptan a lo que buscas, haz en casa tu propia comparativa de los modelos. He aquí algunos factores que puedes tener en cuenta:

Motor y conducción: su potencia, su elasticidad, rumorosidad, las sensaciones que has tenido al probarlo, comodidad de sus asientos, etc.
Equipamiento: Climatizador, sistema de audio, sensor de luces, espacio interior, maletero, etc.
Seguridad: Aunque algunos se solapan con el equipamiento, merecen su propia sección. Es ideal que tenga ESP, varios airbags, ayudas tecnológicas y, sobre todo, una buena puntuación en EuroNCAP. No mires sólo las estrellas, compara la puntuación exacta entre los modelos que valoras (tienen que estar en la misma categoría, por ejemplo berlinas). Y que nadie te cuente historias, EuroNCAP es la única fuente fiable e independiente que existe, todo lo demás es hablar por hablar. Puedes ampliar información sobre el equipamiento de seguridad en este artículo: El precio de circular más seguros
Opinión subjetiva: La puntuación que le otorgas a la estética, a la calidad de los materiales, si se ajusta al tamaño que buscas, si es un modelo que te apasiona o no te llama la atención, etc.
Factores económicos:

Precio total y financiación: calcula lo que pagarás en total cuando termines de pagarlo
Consumo: si el coche es más caro pero consume mucho menos que su rival, te puede compensar a partir de ciertos km anuales. Echa cuentas.
Mantenimieno: pregunta cuanto cuestan las revisiones, cada cuanto hay que hacerlas, etc.
Garantía: No es un factor decisivo, pero si una marca te da poco plazo de garantía, desconfía.
Plazo de entrega: Puede que sea indiferente, pero si lo necesitas para trabajar ya, esperar cuatro meses a que te lo entreguen no es una opción.
Con todo este cóctel de datos e ideas, valora cuál se ajusta más a lo que buscas. La decisión final es tuya, pero esperamos haberte ayudado a plantear el problema de forma más exahustiva. Una vez lo tengas claro, ¡a disfrutar de tu coche nuevo!

Esta entrada fue publicada en Chistes y Cosas Chuscas, Ciencia y Otras Yerbas y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s