Científica mexicana usa lombrices para limpiar suelos

Científica mexicana usa lombrices para limpiar suelos

La doctora Marina Franco explicó que el gusano es muy voraz, y puede llegar a comer 10 veces de su propio peso por día. De esta ingesta, excreta entre 50 y 60%, el cual es un nutriente conocido como humus.

Agencia ID
Publicado: 22/10/2010 12:22

México, DF. Las lombrices son gusanos muy beneficiosos para la tierra, pues mientras escavan y hacen túneles bajo el terreno, ingieren partículas del suelo y consumen cualquier tipo de materia orgánica para transformarla en composta y nutrientes que sirven en las plantas; es decir, el estiércol de la lombriz es un abono orgánico de alta calidad en la recuperación de suelos degradados y contaminados por sustancias tóxicas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología (INE), tan solo la ciudad de México produce al menos 12 mil toneladas de residuos orgánicos, de los cuales la mayoría proviene de hogares y comercios.

Al respecto, una investigación elaborada por la doctora Marina Olivia Franco Hernández, en la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología (Upibi), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), refirió que las lombrices convierten los residuos orgánicos en humus, una sustancia compuesta por productos de la degradación de desechos animales o vegetales, rica en nutrientes.

El estudio tuvo como propósito eliminar herbicidas y patógenos en lodos residuales, así como en desechos de frutas y verduras mediante el proceso de vermicomposteo (composta de lombriz), y obtener un biofertilizante de alta calidad que puede ser utilizado para recuperar suelos contaminados por pesticidas y herbicidas, entre otros componentes tóxicos.

Franco Hernández explicó que el gusano es muy voraz, y puede llegar a comer 10 veces de su propio peso por día. De esta ingesta, excreta entre el 50 y 60 por ciento, el cual es un nutriente natural conocido como lombricomposteo o humus de lombriz.

El proyecto consistió en realizar cuatro pilas de biosólidos para precomposteo con diferentes tratamientos, en cada una se colocó lodo, frutas, verduras en diferentes proporciones, y después se adicionaron las lombrices mezcladas con paja y estiércol de caballo, posteriormente se sometió al proceso de vermicomposteo con una temperatura estable.

Cabe mencionar que los residuos pretratados se pusieron en contacto con las lombrices y se cuantificó la viabilidad para mantenerlos durante dos meses con 80 por ciento de humedad, al final resultó un producto sin mal olor y con una consistencia café parecida al humus que generó un suelo rico en nutrientes. Este producto fue adicionado a suelos contaminados con atrazina (herbicida) y en 28 días disminuyó 70 por ciento, lo que anteriormente sucedía en un año de forma natural.

Sin embargo, la doctora de la Upibi comentó que en el caso de las frutas se produjo un problema al integrar residuos de piña, naranja y papaya pues, debido a unas enzimas (proteasas) que contienen, degradaron las proteínas que presenta el cuerpo de la lombriz; lo que provocó la muerte de los gusanos.

Para resolver el problema fue necesario disminuir el efecto a través de la cal, con lo que aumentó el pH en 10, a fin de que las proteasas no causaran daño a las lombrices.

A decir de la experta, este proyecto tiene un impacto en el área científica y en el sector industrial, pues esta técnica sencilla podría ser empleada por las empresas de aguas residuales y en la recuperación de cultivos y especies vegetales en invernaderos, así como en áreas abiertas.

La lombriz trasforma la materia orgánica en composta e incrementa los nutrientes como nitrógeno, fósforo, carbono y potasio para beneficio de las plantas, además de aportar una gran variedad de microorganismos para el suelo contaminado, luego de sustituir fertilizantes químicos y plaguicidas utilizados en una maceta, jardín, huertos y cultivos agrícolas.

“Estamos utilizando lombrices en un proceso por el cual los microorganismos de su tracto digestivo, actúan para degradar o transformar contaminantes orgánicos de alto riesgo, al cual conocemos como bioestimulación” concluyó Franco Hernández.

Cabe señalar que en esta investigación participó el Instituto Politécnico Nacional (IPN), y se formó una red de investigación en conjunto con otras instancias de esta casa de estudios, así como con el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), además de contar con el apoyo del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal y Conacyt.

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